La asociación

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ASOCIACIÓN DE AMIGOS DEL MONASTERIO DE LA ARMEDILLA

Somos una asociación que tiene unos objetivos muy claros y muy concretos: investigar, recuperar, conservar y poner en valor los restos arquitectónicos del monasterio de la Armedilla, localizado en el municipio vallisoletano de Cogeces del Monte, un conjunto monacal de la orden de los jerónimos que hunde sus raíces en el siglo XII y que alcanzó su gran desarrollo durante los siglos XV y XVI, hasta su desamortización en los comienzos del siglo XIX.

La iniciativa popular, así, se pone en marcha para liderar un proyecto cultural de gran recorrido en la que, por supuesto, nos acompañan administraciones públicas, entidades privadas y muchos amigos, para, juntos, lograr la supervivencia de los restos del monasterio declarado Bien de Interés Cultural y su transmisión a las generaciones venideras como parte de nuestro bagaje cultural. Por ello, es fundamental aumentar el conocimiento sobre el mismo, mejorar las condiciones de visita hasta lograr que sea accesible -física y conceptualmente- a cualquier visitante y frenar, y esto quizás sea lo más perentorio, el innegable proceso de ruina del conjunto.

Durante los últimos años se han realizado sobre el conjunto diversas intervenciones más o menos acertadas, pero quizás ha faltado la figura de un coordinador de todas ellas que asegurase la mayor eficacia de los resultados y la mejor eficiencia en el uso de los recursos públicos. La Asociación de Amigos del Monasterio de la Armedilla desea ocupar ese puesto vacante en la gestión integral del monasterio a partir del trabajo de sus socios y amigos y con la colaboración de profesionales.

El movimiento asociativo en torno a la Armedilla no es un invento nuestro, naturalmente. Hace unos años trabajó con especial incidencia la asociación Arcamadre, a la que casi todos los Amigos del monasterio de la Armedilla pertenecíamos. Acabada aquella fase, hoy comienza otra en la que recogemos el testigo con unos objetivos de partida más concretos -investigar, conservar y difundir- y un sentido realista de la situación que nos permitirá andar el largo camino que tenemos por delante con ilusión. Creemos fervientemente que el trabajo voluntario y desinteresado en equipo en aras de un bien común es uno de los principales motores que hace que la asociación funcione, y que la iniciativa social y popular ya se ha convertido en muchos lugares en el revulsivo decisivo que necesitaba el Patrimonio Cultural.

Queda mucho por hacer (casi todo), pero entre todos lo podemos conseguir. Como recogió Machado: «Despacito y buena letra: el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas».

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